
MIX1 Y TRANSITO
Cecilia Vignolo - Dani Umpi - Maximiliano Contenti - Marcelo Gualano
El proyecto Plataforma invita a un curador y a cinco artistas bajo la consigna de Tránsito y Mix a exponer en la sala una pieza única. El trabajo curatorial estuvo más cercano a una producción artística que a una curaduría, pues las consignas temáticas y la selección de artistas fueron realizada por Plataforma.
Desde ese momento se asume el encargo, se busca un guión, basado en una idea que reflejara el espíritu del grupo, lo que implicó que cada artista tuviera que sacrificar parte de sus concepciones, cediendo espacio al otro. Este proyecto único sólo pertenece al grupo y no a cada uno de los artistas.
El grupo por lo tanto se conformó y trabajó como una unidad autoconciente de esas características.
Se fueron despuntando y limando asperezas, para que el proyecto fuera claro, único y conceptualmente sólido, más allá de características estéticas o de las formalidades a las que a veces el arte recurre.
Una estrategia sensible de creación o improvisación fue descartada; no hubiera resultado por la diversidad de criterios de los artistas.
Una pieza única, obliga al ejercicio de colocarse en un lugar móvil, atento, donde la mezcla de ideas, percepciones del mundo, formas de sugerir estrategias o medios para el trabajo llevaron un tiempo importante de discusión. Ese ejercicio por lo tanto conforma un territorio nuevo, un espacio que pertenece al grupo, que es dinámico y a su vez cuestiona y genera reflexión sobre el sentido mismo el arte y también del trabajo colectivo.
El tránsito remixado, es un work in progress, donde el espectador interactúa incluso luego de abandonar la sala de exhibiciones.
El proyecto Plataforma invita a un curador y a cinco artistas bajo la consigna de Tránsito y Mix a exponer en la sala una pieza única. El trabajo curatorial estuvo más cercano a una producción artística que a una curaduría, pues las consignas temáticas y la selección de artistas fueron realizada por Plataforma.
Desde ese momento se asume el encargo, se busca un guión, basado en una idea que reflejara el espíritu del grupo, lo que implicó que cada artista tuviera que sacrificar parte de sus concepciones, cediendo espacio al otro. Este proyecto único sólo pertenece al grupo y no a cada uno de los artistas.
El grupo por lo tanto se conformó y trabajó como una unidad autoconciente de esas características.
Se fueron despuntando y limando asperezas, para que el proyecto fuera claro, único y conceptualmente sólido, más allá de características estéticas o de las formalidades a las que a veces el arte recurre.
Una estrategia sensible de creación o improvisación fue descartada; no hubiera resultado por la diversidad de criterios de los artistas.
Una pieza única, obliga al ejercicio de colocarse en un lugar móvil, atento, donde la mezcla de ideas, percepciones del mundo, formas de sugerir estrategias o medios para el trabajo llevaron un tiempo importante de discusión. Ese ejercicio por lo tanto conforma un territorio nuevo, un espacio que pertenece al grupo, que es dinámico y a su vez cuestiona y genera reflexión sobre el sentido mismo el arte y también del trabajo colectivo.
El tránsito remixado, es un work in progress, donde el espectador interactúa incluso luego de abandonar la sala de exhibiciones.
Fernando López Lage


