7.3.06

exposicion de sebastián sáez en el museo zorrilla

14 de marzo a las 20 hs. Museo Zorrilla, Montevideo
Ídolos

Los ídolos caídos acompañan la carrera hacia el vacío emocional y la indiferencia hacia las operaciones sociales. El vacío de sentido nos ha llevado a más absurdo, más pesimismo.
El fenómeno artístico no escapa de esta realidad y utiliza a veces estos temas para acercarse al problema.
Sebastián Sáez rescata personajes y los eleva al papel de íconos contemporáneos, mostrando así lo que se percibe como “vida moderna”. Cuestiona la pasividad generalizada y los presupuestos de vanguardia, redefiniendo la memoria como presencia tangible.
Los medios de comunicación anestesiantes sumergen a los tópicos contemporáneos en una hiperrealidad.
La saturación de la información y la imagen no hace distinciones entre representación y realidad, generando una especie de banco de niebla, una saturación de información, que tiene por cometido mostrar demasiado pero que sin embargo, no logra mostrar nada.
El mundo de las imágenes creadas por máquinas nos hace ver las cosas como máquinas, pero en el trayecto de estas últimas décadas, quedan sin lugar a dudas pequeñas fallas, defectos de imperfección y subjetivismo.
Nos acercamos cada vez más a eso que llaman la «alta definición» de la imagen, es decir, a la perfección inútil de la imagen. A fuerza de ser real, a fuerza de producirse en tiempo real, mientras más lograda la definición absoluta, la perfección realista de la imagen, más se pierde el poder de la ilusión[1].
Acá es donde se para Sáez y utilizando la pintura nos muestra el otro lado de la moneda.
Los retratados, siempre en la misma postura, se les percibe (a pesar de no tener un fondo revelador), su estrato social a partir de su gestualidad, su indumentaria, sus gustos musicales y su tribu urbana; ya sea hip hop, reggaeton o metal. Su condición económica, intenta enunciar un discurso, una realidad generada por la percepción.
Pueden ser las imágenes referencia del mundo real?
Sebastián Sáez se apropia de la imagen del objeto más que del objeto mismo; no le interesa la descripción literal, lo que pasa, lo que es, sino la descripción que puede ser disparada a partir de la pintura y el color. Rescata la energía que se desprende de los retratados y a partir de esto, lo que pueden ser potencialmente.
Sáez le añade a la indiferencia más vacío. La mirada de los personajes son el único contacto al que podemos acceder como espectadores; el resto del contacto está vinculado a los colores de la ropa por ejemplo, o cuando uno se detiene en las marcas de la indumentaria.
Las obras sobre papel de embalaje industrial, tienen el fondo vacío literal y metafóricamente.
Además el uso original de este tipo de papel, está destinado a envolver mercadería para llevar. Indirectamente Sáez coloca a los personajes retratados en este contexto, dándoles una carga metafórica importante.
En las pinturas sobre tela, juega más con el acto pictórico manifiesto de los modernos. Fondos de gran sutileza que se emparentan a veces con los de Cúneo, o los planistas uruguayos. El entorno donde se encuentran los retratados es más burgués; sin embargo, el vacío y la percepción de ese mundo real nos habla de lo mismo: la perfección inútil de la descripción del lugar en la pintura.
Es una fórmula diferente que demuestra lo mismo.
Otros ídolos caídos, en este caso referidos a la burguesía de nuestro país, que también es víctima del acoso de la saturación de información e imágenes.
Finalmente se percibe ese perfume de vacío y decadencia.
Fernando López Lage

[1] Jean Baudrillard La ilusión y la desilusión estéticas Viernes, 27 de octubre de 2000

Archivo del blog

Datos personales

Mi foto
facmvd
Fundación de Arte Contemporáneo. Montevideo Uruguay. Colectivo artístico que promueve, organiza, difunde actividades relacionadas al arte y pensamiento contemporáneos.
Ver todo mi perfil